Historia

Se dice que originariamente sólo existía una venta en el terreno que hoy ocupa nuestro municipio, en la cual solían descansar los peregrinos que en romerías de Valencia a El Puig visitaban el santuario de la patrona del antiguo Reino de Valencia.

Aproximadamente en 1760, un acaudalado comerciante de Valencia llamado Agustín Emperador construyó en ese lugar una fábrica de aguardientes y unos talleres para tejer lonas que aprovechaban las embarcaciones veleras de las playas próximas. Previa licencia obtenida en el año 1771, edificó también viviendas y una ermita. A continuación se construyó para sí un palacio con cuadrada torre y espacioso huerto y continuó levantando viviendas hasta que, cuando edificó más de 15 casas solicitó el señorío del lugar acogiéndose a la jurisdicción Alfonsina consentida por las Cortes Valencianas de 1329-1930. A ello se opusieron el Ayuntamiento de Museros y el Comendador de la Orden de Santiago, por la señoría del mismo, abriéndose juicio al que concurrió también el Fiscal de S.M., que concluyó en 1778 con la declaración en definitiva de la adquisición legítima del nuevo lugar por parte de don Agustín Emperador, con el completo goce de la jurisdicción Alfonsina. Así pues, el nuevo aristócrata nombró las autoridades locales e izó en la torre su estandarte pero sólo pudo regir unos meses su naciente señorío porque murió en noviembre de 1778, sucediéndole, como él mismo había previsto por carecer de sucesión directa, su hermana doña Luisa Emperador, casada con don Pedro Gourgués, que era también un hombre adinerado.

Doña Luisa Emperador enviudó pronto y sin hijos, dedicando todas su atenciones a «satisfacer» las necesidades religiosas de sus vasallos y las suyas propias: prolongó la ermita duplicando su área, costeó el altar (que aún subsiste), regaló la imagen titular de la Virgen del Rosario, hizo construir el coro y la sacristía y dotó a la iglesia de ornamentos y vasos sagrados. En 1779 obtuvo real licencia para construir un horno donde cocer pan.

En 1804 don Vicente Emperador y Causa, sobrino del fundador, heredó el señorío del lugar y el patronato de su iglesia. La vida transcurría con tranquilidad y el pueblo adquiría algún desarrollo. De una matrícula hecha en 1809 resultan los siguientes edificios: el palacio, la venta, 2 fábricas de aguardiente, carnicería, horno, una casa de recreo, las casas del alcalde, del maestro, de la maestra de costura, del cubero, del alpargatero, 2 casas de tejedores de lienzo y 13 de labradores y jornaleros. En total 27 edificios, 35 vecinos y 40 familias.
El ejército francés saqueó la iglesia en 1812, sustrayendo lo que allí había, incluida la imagen titular de la Virgen del Rosario.

Aunque las Cortes Generales de Cádiz habían decretado el 6 de agosto de 1811 la incorporación al Estado de todos los señoríos jurisdiccionales, aboliendo el vasallaje y facultando a las poblaciones feudales para que se rigiesen políticamente por las prácticas propias de las de realengo, estas órdenes no tuvieron efectividad en Valencia por estar sometida al imperio francés, ni tampoco puso empeño en hacerlas cumplir el general Elio cuando, recobrada la independencia, asumió el mando de la ciudad y reino el 3 de julio de 1813. Fue en 1837 cuando se decretó definitivamente la extinción de los señoríos y Emperador, al amparo de la ley, nombro su Ayuntamiento para formar, como en la actualidad, un municipio independiente de Museros.

Es muy importante recordar que la independencia de Emperador como pueblo viene de antiguo, porque la memoria reciente hace que muchos sólo recuerden los hechos de 1985, cuando recobró la independencia después de 6 años de anexión a Museros. Y es que con el advenimiento de la democracia el primer Gobierno de la Unión de Centro Democrático agregó Emperador al municipio de Museros (Real Decreto 581/1978, de 2 de marzo, publicado en el Boletín Oficial del Estado núm. 74 de 28 de marzo). La respuesta del pueblo fue contundente, manifestándose masivamente para expresar su discrepancia con la anexión. Seis años más tarde, concretamente el 30 de marzo de 1984, el Tribunal Supremo fallaba a favor de las reivindicaciones del pueblo, anulando el R.D. 581/1978 y acordando la continuación de Emperador como municipio, cosa que ocurrió cuando el 18 de marzo de 1985 se constituye la Comisión Gestora que debía de regir el gobierno local hasta las próximas elecciones municipales.

Durante los 6 años de anexión a Museros el archivo y bienes municipales fueron repartidos entre los ayuntamientos de Albalat dels Sorells y Museros, para cualquier gestión administrativa o tributaria nuestros ciudadanos se tenían que desplazar a las localidades vecinas. Museros recaudaba tributos pero no se invertía en Emperador: ninguna calle estaba asfaltada, las redes de alcantarillado y alumbrado no existían. Fueron 6 años de estancamiento y este fue el panorama que encontró el nuevo gobierno local que tubo que coger las riendas del municipio para convertirlo en un pueblo moderno, con todos los servicios e infraestructuras con los que cuenta actualmente.

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